La obesidad ha sido considerada por el Tribunal Europeo de Justicia como una discapacidad laboral, i.e., las empresas deben adaptar las áreas de trabajo para las personas con esta enfermedad. 
Se les propone invertir en aplicaciones que contribuyan a mantener un buen estado físico mediante la implantación de máquinas expendedoras de alimentos saludables, zona de gimnasio…
La obesidad se da en países desarrollados y emergentes. Porcentaje mayor personas obesas(incluyendo, con sobrepeso) que de personas con desnutrición.
Nuestro país se posiciona en el décimo puesto en el ranking de naciones con sobrepeso, cinco puestos por encima de la media de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico).
El sobrepeso y la obesidad no solo tienen un impacto sobre quienes los padecen, sino también a nivel económico: en el caso de determinadas aerolíneas, estas han comenzado a cobrar a los pasajeros según su peso porque, de acuerdo con un estudio realizado por Qantas, la masa de los pasajeros ha aumentado en dos kilos, lo cual conlleva un incremento de petróleo necesario para realizar el viaje. Por otro lado, se han iniciado proyectos para adaptar los asientos en transportes públicos en beneficio de las personas con obesidad.
Asimismo, un estudio llevado a cabo en norteamérica, por parte de las universidades estadounidenses de Duke y Cornell ha revelado que tener contratada a personas con obesidad afecta a la empresa en términos de productividad y absentismo laboral. Además, las personas con esta dolencia sufren más riesgos de no ser contratadas debido a su condición.
Unos de los factores que condicionan la obesidad, de acuerdo con el estudio llamado Globesity? The Effects of Globalization on Obesity and Caloric Intake hace la correlación entre la globalización y la obesidad, son las normas sociales y culturales, lo que conlleva a que el hecho de comer con un determinado grupo de personas, incita a seguir sus mismo hábitos alimenticios, tanto a nivel de proporciones de los alimentos como del tiempo empleado para su ingesta; a esto se le ha denominado entorno obesogénico.
La obesidad solo se encuentra a una décima para igualarse en coste económico con los dos problemas que la superan: tabaquismo y violencia armada; lo cual es vergonzoso que a las alturas de la sociedad y el siglo en el que vivimos, una gran cantidad de personas se exceda en su consumo de alimentos e ingesta de calorías diarias sin apenas combinarlas con ejercicio físico regular, lo cual contribuye, junto a una dieta equilibrada como la receta para una buena condición. Sin embargo, poco a poco las empresas y los mismos enfermos se están empezando a dar cuenta de los impactos de dicha dolencia y adoptarán diferentes hábitos.
Para ampliar la información, podéis seguir este enlace. Se trata de una noticia emitida en el periódico Elpaís, el día 3 de enero, dentro del área de economía: